La lectura de estos textos requiere una gran cooperación entre ambos hemisferios cerebrales y un cuerpo calloso bien desarrollado que proporcione una buena comunicación entre ellos. El hemisferio izquierdo (donde se concentra el procesamiento del lenguaje) es capaz de leer estos textos sólo si recibe ayuda del hemisferio derecho. Esta mitad del cerebro es la que permite una mirada más holística (menos analítica que la de su compañera) y por lo tanto es capaz de ver las palabras como un “todo” aunque las letras estén desordenadas o remplazadas por números.